Por qué no somos felices



     El origen de todos nuestros problemas está dentro de nosotros y también la solución.


     Todo, absolutamente todo lo que nos sucede a lo largo de nuestra vida es reflejo y resultado de lo que le sucede a nuestra alma. Pase lo que pase tenemos que buscar la respuesta en nuestra alma, dentro de nosotros.


    El universo que conforma mi interior se refleja hacia afuera, dando forma al universo que conforma todo lo que está a mi alrededor, fuera de mí.


     Cada uno de nosotros es el dios creador de su propio universo. Ese universo se crea desde nosotros, a partir de cada uno de nosotros. De adentro hacia afuera.  (¿Nunca ha escuchado eso de que todo lo que hay en el mundo primero fue una idea en la cabeza de alguien?) El terrible mundo de hoy es el reflejo de lo que sus habitantes emanamos. No somos víctimas de nuestro mundo. Nosotros lo creamos. Si. Literalmente lo creamos todos los días.


     Dios somos todos. Dios es nuestra alma. La energía de nuestra alma, nuestra esencia. Entonces, ¿qué estamos haciendo? ¿Qué clase de dioses somos? ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo entender que nuestra única misión en la vida es ser felices, estar contentos para que todo salga bien?


     La felicidad no depende de nada de lo que suceda a nuestro alrededor sino única y exclusivamente de nosotros mismos.

     Sea cual sea el motivo por el cual usted no es feliz, ya sea porque está enfermo, no tiene dinero o no tiene pareja o lo que sea, el origen de su problema está en la fragmentación y pérdida de la energía de su alma.


     ¿Por qué se fragmenta la energía del alma en un principio?


      La energía del alma se fragmenta cuando se sufre un impacto físico o emocional.


      Los impactos físicos son los eventos que afectan la estructura energética del cuerpo físico de cualquier forma. Pueden ser: accidentes, cirugías, enfermedades, maltrato y/o violencia sexual y/o física por parte de un tercero y/o de sí mismo en cualquier grado y consumo y/o abuso de sustancias tóxicas (alcohol, drogas, fármacos).


     Los impactos emocionales son aquellos que fragmentan y alteran la estructura emocional de una persona y son ocasionados por pérdidas, rupturas, rechazos, maltrato y/o violencia verbal y psicológica, indiferencia, hostigamiento verbal y/o psicológico, discriminación en general, sadismo y/o victimización.  


     Siempre que se fragmenta y altera la estructura energética, se pierde energía y se produce un desequilibrio. La energía del alma es como un capullo. Se fragmenta cuando un impacto (físico o emocional) la resquebrajan, y la luz que estaba concentrada en su interior empieza a filtrarse por las resquebrajaduras y nos debilita en todos los aspectos. Porque nuestro entorno es el espejo de nuestro capullo, si el capullo se distorsiona, refleja distorsión. Pero culpamos a nuestro entorno de la distorsión. Es como si nos paráramos enfrente de un espejo a gritarle y a echarle la culpa de cómo nos vemos. Esta es nuestra realidad. Es nuestra responsabilidad todo lo que sucede a nuestro alrededor.

                            

     Cuando la energía del alma se fragmenta cambia su frecuencia vibratoria, por eso decimos que “las desgracias nunca vienen solas”. Cuando nos fragmentamos cambiamos nuestra frecuencia vibratoria y atraemos lo que está vibrando igual. Por esto nunca nos pasa una sola desgracia, sino que siempre vienen en fila como trenes, porque una vez fragmentados estamos vulnerables y expuestos a todo lo que se mueve en la frecuencia negativa en que estamos.


   Ejemplo. Me despierto y comienzo mi día con un baño, pero resulta que el calentador se apagó. Me enojo porque pienso que se me va a hacer tarde, así que aprovecho el viaje a la cocina por los cerillos y pongo el agua para el café. La estufa no prende. Meto la taza al microondas, pero me enojo más porque no entiendo por qué no hay gas. Me baño corriendo, al salir me resbalo y me lastimo una mano, me voy a trabajar con la mano adolorida y sin desayunar, en el camino hay un accidente que entorpece el tráfico, ahora sí voy a llegar tarde. Cuando llego el jefe me regaña porque por llegar tarde no supervisé un envío y salió incompleto. Y así las cosas pueden seguir complicándose y empeorándose, porque mientras más me enoje y me queje, “desde que me desperté todo me ha salido mal”, más sigo atrayendo como imán todos los sucesos desagradables que puedan suceder. Me voy a enfermar, me van a asaltar, se me van a perder cosas, etc., etc. hasta que revierta esa racha, desde adentro de mi. Mientras esté enojada y me siga quejando de que todo me sale mal, estoy vibrando en una frecuencia negativa que va a seguir atrayendo todo lo que vibra en esa frecuencia vibratoria negativa. Si en lugar de enojarme me hubiera limitado a encender el calentador y a invertir mi horario, primero desayuno y luego me baño en lugar de bañarme primero y después desayunar, y usar el microondas y el tostador en lugar de la estufa (y si no tengo tostador ni microondas desayuno en la calle), sin enojarme, hubiera llegado a tiempo y hubiera solucionado lo del envío. Pero el hubiera no existe. Existe el aquí y el ahora, en donde lo único que tenemos que hacer es cambiar nuestro punto de vista. En la vida no hay cosas malas, en la vida sólo hay provocaciones. Si usted aprende a ver todo lo que pasa a su alrededor, no como desgracias, tragedias o cosas malas, sino como provocaciones para fragmentar la energía de su alma, va a poder lidiar con ellas de otra forma. Sin engancharse, sin sufrir, sin caer en la cadena de sucesos negativos que nos hacen creernos víctimas de nuestro entorno. Las víctimas no existen, ni los culpables (deje de quejarse del gobierno, la iglesia, la gente, los jóvenes, el cambio climático, las radiaciones, etc.) sólo existimos responsables. Cada quién es responsable de lo que piensa y de lo que genera a su alrededor. Cada quién es el arquitecto de su propio destino, es una frase popular y es cierta.


     Si las frecuencias vibratorias negativas atraen todo lo negativo, las frecuencias vibratorias positivas hacen lo mismo. Atraen frecuencias vibratorias positivas. Por esto la sabiduría popular dice que si se saca un premio cualquiera en una rifa, corra a comprar un boleto de lotería. El principio es el mismo. Si está unificado y contento, aproveche que está vibrando en una frecuencia positiva y siga cosechando éxitos. Y manténgase cerca de las personas que lo hagan reír y con las que se sienta de verdad a gusto. Y aléjese de las que lo hacen enojar, de las que lo alteren de cualquier forma, de quienes fragmentan la energía de su alma.


     Tenga siempre a la mano estás dos aspirinas:


     Primero, tome una foto en su teléfono celular de su sonrisa, que se vea sólo su sonrisa, sin los ojos. Véala cada vez que necesite unificarse de inmediato, mientras hace el ejercicio de la sonrisa. La sonrisa es tan poderosa, que en la Universidad de Chapingo en México, existe un diplomado para dentistas que están utilizando la sonrisa como anestesia. Pude tener siempre un espejo pequeño a la mano y ver su sonrisa en directo, funciona aunque tenga los ojos arrasados en lágrimas. Es muy importante no ver los ojos, los ojos nos sensibilizan hacia nuestro interior oscuro, no en balde la pupila de todos los ojos es negra. Si vemos nuestros ojos vamos a tocar el dolor, la tristeza, la angustia, la ira, el resentimiento, el coraje o la incomodidad de la cual queremos salir.


     Segundo. Escriba en un cuaderno anécdotas de su vida en donde se haya reído mucho, historias que sólo de acordarse lo hagan reír de nuevo. Este acordeón es una aspirina maravillosa. Téngalo a la mano en su cabeza, “el día  que aterricé en bicicleta”, “cuando dejé las llaves, el niño y el perro en la casa y yo me quedé fuera”, “el día que fui a trabajar con los zapatos diferentes”, etc.


     Usted decide a cada momento de su vida qué pensar y qué sentir. Manténgase alegre, positivo, contento.


    El universo que conforma mi interior se refleja hacia afuera, dando forma al universo que conforma todo lo que está a mi alrededor, fuera de mí.


     Si aprendemos a ser felices simplemente por el hecho de que cuesta el mismo trabajo estar contentos que de cualquier otra forma (enojados, tristes, angustiados, deprimidos, preocupados, furiosos, etc.) Si entendemos que


                      la felicidad es un acto de voluntad,


nada más. Porque en realidad la felicidad no me la proporciona nadie ni nada más que yo mismo. Que si soy y estoy feliz es porque lo decido así. Y punto. Sin ningún pretexto ni justificación. No necesito esperar nada. Porque si estoy feliz me va a suceder lo mejor que podría sucederme. SIEMPRE. Y esto es una verdad como una casa.


                                      

 

 

 

 

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